miércoles, 5 de enero de 2011

Lugares y No lugares

Para Merlau-Ponty no somos la suma de la mente y el cuerpo, sino una conciencia corporizada, y sería a través del cuerpo que podemos conocer (al entablar una relación de familiaridad con el mundo que permite ligarnos a nuestro mundo personal).
Aunque me haya mudado a mi departamento hace casi tres años, cada vez que estoy en la cama cerca de dormirme o en estado de vigilia, siento que estoy en la casa de Caaguazú. No se trata solamente de ruidos y sonidos familiares, sino de una especie de memoria o conciencia corporal que parecería haberse quedado allá. Entonces estoy acostada y siento que la ventana que ahora está a mi lado derecho, está en mis pies; que la cama está en el medio de la habitación y la puerta en el costado izquierdo; que los ruidos del perro de mi vecina son los de Yanka; que el cierre del ventanal del departamento de abajo es el que teníamos en el comedor o el del quincho (según cuán lejos suene) y que los autos que pasan por la calle son los de la Av.Sarmiento. Me cuesta varios segundos despertarme y acomodar mi conciencia corporal al nuevo espacio físico. Así que cuando me doy cuenta de que eso está pasando, con los ojos cerrados voy llamando de a poco a mi cuerpo y me acomodo con la ventana a la derecha y los pies mirando a la puerta. Y el cuerpo, que es obediente, vuelve rápido y entiende que estámos en Cátulo...aunque parecería ser que hay algo de allá que aún no quiere abandonar.

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