martes, 18 de mayo de 2010

En serio que no me gusta ser así

Pero no lo puedo evitar. Soy ésto. Desde hace 3 semanas que estoy dedicada exclusivamente a estudiar. Dedicada en lo corporal y en lo mental. Tomada. Estoy muy cansada. Recién vengo de rendir un parcial. Por suerte la suerte sí estuvo de mi lado y me tocó un tema del que pude escribir al menos algo en cada una de las respuestas (del otro no tenía la más mínima idea).
En estos días de encierro sentí lo que siento siempre y volví a recordar lo que históricamente me pasó. No me gusta estudiar. Me pone mal. Me entristece. Pero me entristece en serio. No puedo separar el estudio de mi vitalidad. No puedo discernir ni pensar claramente. Todo lo invade. Recordé cuando al segundo cuatrimestre de la carrera, una mañana, mientras preparaba un parcial, me puse a llorar. Estaba mi hermana más grande. Ella estudiaba (siempre lo hacía y lo hacía con dedicación e interesada). Entonces dejó de hacerlo para contenerme. Y recuerdo que me dijo que no me exija, que si no podía no podía y que quizas más adelante podría hacerlo.
Esto pasó hace 9 años. Todavía me pregunto por qué seguí sosteniendo este malestar. Por qué seguí estudiando esta carrera e incluso por qué inisistir en estudiar si me hacía tan mal.
Hoy me encuentro igual. Sufriéndola, padeciéndola pero con nueve años acumulados y con la incapacidad intacta de poder ponerle un corte. Los años de vida y los años de terapia no lograron mucho en este aspecto. Sigo sintiéndome rehen y victimaria.
Hoy sentí ganas de llorar todo el día. En realidad hace semanas que siento ganas de llorar. Y lo único que hice en estas semanas es estudiar.
No hay remate hoy. No hay reflexión que cierre el post.
Es así. Simple e inconcluso. Lloroso y contracturado. Abrumado.
Ya vendran mejores.

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