- La noche de hoy y la indecisión de seguir estudiando o levantarme muy temprano mañana.
- La duda existencial de mañana a la mañana: no, no voy, no me levanto. No, no puede ser, es la última oportunidad.
- La ansiedad de ver que las horas pasan y que todavía falta todo ésto (mierda por qué no leí más ayer?)
- Decidir a qué hora llegar a la facultad, para no anotarme última.
- Anotarme en el listado de llamado de la mesa de examen de la manera más estrátegica: esto es, medir no ser uno de los primeros ni tampoco quedame hasta las once de la noche esperando.
- Ganarle a la situación de duda y stress en la espera y quedarme (lo digo porque me he ido de otras mesas justo antes que me llamaran)
- Atravesar durante las horas de espera (mínimo 3) todos los estados anímicos posibles.
- Hacer el mayor trabajo mental para que las palpitaciones me dejen respirar.
- Tratar de poder respirar cuando me llamaron.
- Querer saber cómo me fue aunque todavía no me preguntaron ni el nombre.
Uff, todavía me queda mucho!
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